Las mejores imágenes del año. El coste de la vida en 1858

Escrito por Mario Sánchez Cachero (Arluck).

Hay ocasiones en que el correo es portador de contenidos de índole económica como es el caso de este sobreescrito circulado en enero de 1859, en cuyo interior se encuentra una nota en el que se relata el estado de una cuenta durante el mes de diciembre del año anterior, expresada en reales.
En ella podemos leer el coste de determinados objetos y productos de aquella época, como zapatos (38), corbatas  (20), rapé (160), los periódicos 'La Independencia' (12) y 'La Época' (16) o herrar a los caballos (37).
Al dorso continua la relación pudiendo comprobar que vestirse en aquellos años costaba alrededor de 245 reales, divididos en unos botines de charol (90), unos guantes (26), la compostura de un pantalón (14), un sombrero (76) o componer una capa (20), así como un extra de 19 reales empleados en la propina al sastre.

Un interesante documento que ayuda a conocer un poquito mas, a través del correo, como era la vida durante el reinado de Isabel II.

Es una carta de poco valor y, quizá, de poco interés filatélico, pero la considero que merece un lugar como Pieza de la Semana.

De la colección de Mario Sánchez (Arluck).

 

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Homenaje a la carta viajera

Escrito por Giorgio Biscari.

 

Quiero recordar en esta sección un documento de mi colección que tiene un especial significado. Algunos ya lo conoceréis: ocupa su lugar en el Museo de la Carta Viajera (en http://www.agoradefilatelia.org/imagenes ). Se trata de una de las cartas que se crearon en la I edición de la “Carta Viajera” en el Ágora de Filatelia. La idea, que se basa en el reenvío postal, es sencilla y no es desde luego original: un grupo de cuatro/cinco personas en lugares distintos circulan entre si’ la misma carta, añadiendo cada una su franqueo correspondiente. Es un “divertimento” que tiene infinidad de posibilidades y variaciones, desde geográficas (cartas que deben hacer un periplo determinado) hasta filatélicas (con franqueos específicos).

Al documento que os presento se le pueden desde luego objetar defectos: franqueos no legibles, excesos de franqueo y ausencia de uno de los matasellados, el francés, por más señas. Pero circulo’ realmente por cinco países de tres continentes, recorriendo más de 35.000 kilómetros en 54 días. Su recorrido inició en Karachi, Pakistán el 23 de enero de 2004, siguió por A Coruña, España, de donde salio el 3 de febrero. Cruzó el Atlántico hasta Arequipa, en Perú, de donde fue reenviada el día 12 hacia Miami, Estados Unidos. De allí inicia el día 26 su viaje de vuelta hacia Pamplona, España, para ser reenviada, desde una localidad francesa no identificada el 8 de marzo. Llegó finalmente sana y salva de vuelta a Karachi el 16 de marzo.

Pero la verdad es que la carta es mucho más que eso. Pertenece a la época en que descubrí cómo Internet podía revolucionar la filatelia, haciendo que ésta pasara de ser un hobby solitario a convertirse en una forma de enriquecimiento humano, por su infinita posibilidad de relacionarse con una comunidad sin fronteras sobre la base de un interés común. Ni la carta ni lo poco que hoy sé de filatelia hubieran sido imaginables sin Internet. Tampoco muchos de los amigos con los que cuento hoy. Mi experiencia es similar a la de muchos de los que me estáis leyendo: por eso esta carta tiene ese valor especial, y por eso merece un lugar en la vitrina de Afinet.

Santa Teresa

Escrito por Juan Antonio Rodado.

1962. 10 de abril. IV Centenario de la Reforma Teresiana. (Edif. 1430).



Este sello de tres ptas. es el de más alto valor de la serie de tres que componen la emisión. Al pié la leyenda “Sta. TERESA  (VELÁZQUEZ)”  al igual que  en el reverso de la tarjeta máxima realizada para la ocasión.



He revisado toda la obra de Velázquez, y consultado con el Museo del Prado, y todo parece indicar que el cuadro referenciado fue erróneamente atribuido y que “probablemente pertenezca a la misma época, pero se desconoce la autoría del mismo”, fue la respuesta que recibí desde el museo.



Lamentablemente, a las numerosas series con diseños de dudoso gusto, hay que añadir este caso con  información errónea y evidentemente no contrastada.



De la colección de Juan Antonio Rodado (Filípides).