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- By Jesús García González (Cascajo)
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Cuando analizamos una carta desde el punto de vista de la Historia Postal, normalmente nos centramos en marcas, tarifas, origen, destino, etc., y aunque siempre nos decimos que son un “pedacito” de Historia, no siempre es fácil inferir toda la información que nos pueden llegar a ofrecer, máxime cuando tratamos correspondencia de los primeros tiempos del correo. Sin embargo, en el caso que os propongo no resulta difícil dejarnos llevar por nuestra imaginación y dejar que nos escenifique toda una representación. Corte española en plena dinastía de los Austrias, el valido entra apresuradamente en el despacho real (“Al Rey nuestro señor”) con una misiva que no deja lugar a dudas: ha de ser entregada en mano al propio Rey (“en su Real mano”) y el asunto ha de ser importante pues tal y como muestra su frontal es muy urgente (“Para Luego Luego”). El monarca lee la nota del reverso y abre rápidamente la envuelta, extrae una serie de pliegos que firma, cierra de nuevo la envuelta y la entrega al valido que tras una profunda reverencia sale del aposento. En el patio espera impaciente el correo que, recibido el paquete, espolea al caballo y sale rápidamente camino de la sede del Presidente de Hacienda. Qué requería tanta urgencia nos preguntamos, leamos ahora la anotación manuscrita: “aquí van las letras de los 700 pesos para Milán que quedaba enviar para que despache luego el correo que está detenido por esto y después se podrá responder al papel del Presidente”. Sentarse cómodamente de vez en cuando a imaginarse esta escena, y sus detalles, es una de los ejercicios que hacen de esta pieza una de las preferidas de mi colección. Jesús García Gazólaz (cascajo) |
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- By Rosa María Sevillano García (Rosmary)
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A veces y sin saber por que, sentimos predilección por una pieza determinada de nuestra colección. No se a vosotros, pero a mi me pasa que tocante a historia postal e historia del correo siempre me han entusiasmado los pioneros. Si, esos personajes que abrieron rutas y caminos insospechados hasta el momento y que fueron los culpables, sin buscarlo, de nuestras más preciadas joyas filatélicas. A veces estas piezas tienen un valor crematístico importante y a veces no lo tienen, pero eso es lo de menos. Lo importante es sentir entre tus manos la emoción de recorrer una ruta o un camino insospechado lleno de peligros. Eso no tiene precio. Entre esas piezas se encuentra este pequeño papelajo, nombre con el que vulgarmente describirían la mayoría de nuestros familiares y amigos. Pero que queréis que os diga, a mi me “pone”. La pieza que os muestro se trata de un Papillon de Metz que, como podéis comprobar por la fecha, 1 de octubre de 1870, corresponde a la segunda oleada de globos. La historia de estos mensajes, que la mayoría posiblemente conocéis, es la siguiente. El 19 de agosto de 1870, los prusianos ponen sitio a la ciudad de Metz, lugar donde se habían refugiado, en su retirada del frente de batalla, las tropas del mariscal Bazaine. Después de un mes de asedio y ante la necesidad de comunicaciones que demandaba el personal civil, dos hombres imaginativos idean una curiosa forma de transporte de correspondencia. Se trataba del medico Dr. Papillon y el farmacéutico Dr. Jeannell, los cuales proyectan el lanzamiento de diversos globos libres, en cuyo exterior cuelgan los mensajes escritos sobre papel vegetal y envían al espacio. Un total de 14 globos fueron lanzados entre el 6 y el 14 de septiembre 1870. Por un lado la dirección y por el otro unas pequeñas líneas de texto. No había sello y tampoco sobre. Cuanto menos peso, más mensajes podían colgarse de los globos. Si esta correspondencia tenía la suerte de llegar a la zona liberada y era recogida por los patriotas franceses, estos la ponían en el correo que la cursaba franca de porte. Desde el 16 de septiembre al 3 de octubre, una segunda oleada de globos libres fueron lanzados por la Escuela de Aplicación de Artillería e Ingeniería. Se calcula que entre 100 y 150.000 despachos partieron por este medio, hasta que el Mariscal Bazaine prohibió su uso en octubre de 1870. A parte de por su ligereza, similar al de una mariposa, su nombre “Papillon de Metz” lo recibe como homenaje a la persona que lo ideo: El Dr. Papillon. Espero que os haya gustado. Besos Rosmary |
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- By Abel García Bernabé (Negami)
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A veces compramos una pieza sin tener muy claro las dimensiones o importancia que va a tener en nuestra colección. Eso nos pasó a Xavier de Valencia y a mí cuando compramos esta espectacular plica de la serie de la Matrona de 1870. Una vez que vimos este trozo de papel con 132 sellos del 50 milésimas de 1870 nos sorprendió tanto, que lo bautizamos como la Joya de la Corona. Una costumbre nuestra que algunas piezas especiales le nombremos de una forma especial, y esta plica no podría ser de otra forma que llamarla con un nombre que hiciera sobresalir por encina de las otras piezas de la colección de Historia Postal sobre la serie de la Matrona. No sé si es la mejor pieza que tenemos, ni la más rara. Lo único que puedo decir que es la más espectacular y que todos, filatelista o no filatelista, especialista en Historia Postal o no especialista, todos se sorprenden de la grandeza de esta plica.
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